VersosDelAlma
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Me engañaste


Que carencia ...de sentimientos,
sí, sí, carencia
ya desaparecieron mis anhelos,
rompiste los lazos eternos
que tú decías
era este amor sin fronteras.

A ver,
dime hombre,

cómo se puede olvidar
al que no has llegado
a conocer

si el recuerdo se hace agonía
en el pensamiento.
Amar, si amar,
diosa fortuna
,
cual agua que lleva el río
fiel embrujo de tus manos.
Amándome como decías,
emborrachaste mi alma
de bebidas clandestinas,
amorios de deshecho
criaturas del olimpo.
Ahora qué...
quién borrará este sentimiento
que me aflige lentamente
agotando poco a poco
lo que ya estaba escrito.

Divina juventud

No me pierdas mi niño, que yo soy virgen,
y no quiero darles cobijo a tus lunares.
No me arrastres mi niño, a los trigales,
que la luna no quiere que sea madre.
Los senderos que tú pises
llegarán a mi jardín.
No te impacientes mi niño,
que esto no acabará así.

Haikus y Senryûs

Espejo roto
superstición absurda
sorpresa clara.

Tu pelo gris
vejez involuntaria
de la vida es.


El perro calla
lo que los hombres dicen
sobre ellos mismos.

Las tentaciones
placentera viveza
que saboreo.


Cariño, madre,
si tú no me acaricias,
mis manos arden.


Si tú no estás
la eternidad y vida
no existen más.

Una cascada,
se acumulan las olas
bajo las aguas.

Soy yo por fin
el que besa tu boca
el pintalabios.

El cocodrilo
piel con la que se viste
el incompleto.

Al moribundo
se le acercan las ánimas
del purgatorio.

Tu ser, mi ser,
dos almas bendecidas
que se enamoran.

Nieve en los campos
muñecos abrigados
niños jugando.

Te llevo flores
tú las hueles despacio
son mis quereres.

Le confesamos
los pecados al cura
luego rezamos.

Una mirada
tan sólo tu mirada
me llena el alma.

Las margaritas
sollozan por la ausencia
de tu mirada.

En la arboleda

jugamos a ser dos

enamorados.


Mi amor eterno

yace callado y frío,

bajo la tierra.

No llegó el amor



Llegué a las entrañas de mi alma
,
ligera de equipaje.
Mis pisadas no llegaban al ocaso de la ciudad,
cabalgaba entre sauces,
lloraba, reía,
pero no era yo.

Cansada de equivocaciones
de amores escondidos
de vida sin aliento, presa del olvido.
Llegué aquí, si aquí,
a un tiempo de vejez de inconsolable pedestal
subida a las alas de la vida.
Aquí, sola
con mis pensamientos,

recuerdos de besos adquiridos
de sombras del pasado
de imagen sin olvido.

Aquí, a la vejez del amor tardío.

Soy.

Soy el beso robado a una diosa.
Soy el ángel de mis acciones.
Soy inmortal para el hombre,
soy tu amante, soy tu estrella.
Pues tal como lo haces tú conmigo,
seré lo que tu mente quiera que sea.

El alma


Me mojó la lluvia el calzado
pero vi que no tenía pies.
Me abrigué del frío invierno
pero vi que no tenía piel.
Busqué en medio de la noche
mi imagen en una pared
pero el llanto de la vida
me hizo estremecer.
Me encuentro entre los versos de amantes
para su amor florecer.
No pido ser vista por nadie,
sólo quiero entender
por qué me tiene todo el mundo
si nadie me puede ver.

A ti mujer



Camino errante por tu cuerpo,
saboreando cada poro de tu piel.

Embriagándome de tus senderos
de incansable plenitud.
Bebo el néctar de tu boca,
de tus pechos, de mi ardor.
Mujer diosa celeste, imparable seducción.
Te siento tan dentro del alma
que ni el abrigo de la noche calma esta sensación.
Toda mujer tiene una estampa para reflejar el amor.
A ti que me deleitas con tu ternura, con tus besos, con tu pasión.
A ti te escribo estos versos para que gocemos en eterna prisión.

Acróstico


Vestida de harapos
errante su ser,
jadea un grito
alcanza su piel.
Cansada del hombre
impiadoso ser 
oscuros destinos deja 
nocivos, causados por él.

Las huellas

Las huellas que el hombre pone
en el cuerpo de la mujer,
dibujan surcos de sangre
que recorren toda su piel.
No sabe, el ignorante,
que con la fuerza de su mano
golpea parte de su ser.
Cuando termina de tal hombría
una sonrisa esboza el cruel,
no se acuerda que su Madre,
también es una Mujer.

No necesita ver nada.



El ciego no ve la vida,
la palpa cada mañana.
Dormido entre sábanas negras
el sueño calma su alma.
El silencio de la noche
 se vierte por las ventanas,
soñando a gritos exclama
 que no cierren sus moradas
que se ha asomado a sus ojos
 la luz de la luna clara.
Al despertar de este ensueño
unas lágrimas cubren su almohada
,
no se acercó el cielo
 al azul de su mirada.
Al reclinarse sobre  la cama
un suspiro... roza su boca
;
 ya no necesita ver nada,
acostada sobre su lecho
 se encuentra su fiel amada.
 

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