VersosDelAlma
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Las flores beldad del prado. Ovillejo



De los jardines olores,
las flores,
en su manto de verdad
beldad,
cual anillo deslumbrado
del prado,
el dios Eros es amado,
por diosas en la pradera
con olor a primavera,
las flores beldad del prado.

Me cansé de esperar tu respuesta



Me recordarás en tus días fríos de besos y caricias.
Me recordarás, bella y amante.
Pero mi voz cansada de preguntarte:
-¿Me amas?
Se habrá hecho añicos, en un país sin nombre.
Llorarás mi ausencia, y buscarás alguna cosa que decirme.
Pero tus palabras… se acunarán día y noche
en la soledad de tu alcoba.
Me cansé de esperar en la arena
a que el mar rompa sus olas,
y el sol me traiga la respuesta
que tanto anhelo.
Mi música era sincera.
El concierto de nuestro mundo
fue como una danza
que bailaba al compás de tus caprichos.
Mi desesperación ha sido la caverna
de mil lágrimas, y los latidos de mi corazón
ya no tienen voz de esperanza.
Yo te he elevado por el aire, los océanos, por todo el universo.
Pero tú… no has sabido llevarme en tus brazos, amor,
y el tiempo ya ha hecho mella en este amor sin nombre.

Infiel


Me encuentro, en el ecuador de este mundo;

buscando tu encuentro en los entresijos de la noche,

pero está durmiendo entre las sábanas de otras alcobas.

Sé que besas otros labios, lo sé, cierto.

Sé que duermes en otros lechos, lo sé.

Sé que tu corazón, alberga mujeres inanimadas;

y que su máscara, no te deja ver mi rostro inmarcesible.

Aún así, escucha bien lo que te digo:

Soy fugaz aurora en el desierto de tus ojos,

y quizás no deseas beber mi agua.

No creas que te imploro que me ames,

sólo y únicamente,

maldigo la hora en que mi alma;

se enamoró de tu boca.

Envidia de la felicidad ajena





Matad mi fe de mujer enamorada.
Dejad que la nostalgia habite en mi cueva mortal y vagabunda,
y así, llenaré con mis lágrimas el pozo de esta triste ribera.

Mi alma ardía en sentimientos
y cuando alcanzó el corazón su perfecta morada,
arrancaron de mi boca su nombre de plata.

Fue un suicidio en toda regla.

Amándome como jamás me han amado,
y navegando entre flores de amanecer,
la envidia de una mujer,
forjó la idea cruel de la blasfemia. 

Con palabras maliciosas,
enjambres de avispas se adueñaron de su ser,
volcando sus miedos en ecos de coros de lagartas.
No pudo más
su corazón tan frágil
con toda la maldad de este nido de arañas.

A veces hay cosas extrañas en el amor,
que precisan explicación,
pero el mundo innegablemente
se sumerge en rebaños de máscaras
que desgraciadamente fijan sus ojos
en las conciencias puras.

Partiré lejos, muy lejos.
Lejos de este amor que me atormenta,
allí donde el mar se vuelva peregrino,
y alcance la terrible soledad del olvido.

Es imposible

Es imposible, amar al que no sabe.

Las sentencias oblicuas

hacen paredes en el techo

de la ambigüedad.

Se forma una continua sintaxis

de materia desgastada,

que se encuentra

en la savia nívea del alma,

desangrando cicatrices morales.

Amor verdadero


El verdadero amor,

hace alusión a su nombre.

Cuaja sentencias divinas,

que derivan de la ansiada mano.

No obstante, enardece aquel

que lo posee y su existencia.

Caminando por los lares

de la humanidad.

Me rescataste de la inercia


Me caigo rendida a tus pies,

y me hundo en lo profundo de tus ojos.

El río me lleva por el crepúsculo melancólico,

buscando tu mirada entre la corriente.

Despojándome de toda vestidura

reclamo unos besos en silencio,

trémulo pensar que la mente precipita.

Agotada ya, me refugio en tu cuerpo

percibiendo tus manos sedosas

por el arroyo de mis ansias.

Y al fin, me rescatas de la angustia

de la inercia prolongada.

Mujer incomprendida


Tus pasos murieron

entre las alcantarillas de la noche.

Yo fui tras tu mirada fugaz

en tenue palpitar de sirena.

Me acogí a tu templanza

y no advertí,

que en la belleza

que colma tu espalda,

habitaba la tristeza

cual lágrima helada.

Amor eterno




No necesito un argumento

para amarte,

ni un concepto

para besarte.

Necesito que en mi casa,

que es tu cielo,

ponga Dios eterna llave.

Como pez en el agua

Nace el arroyo,
sosteniendo los pilares del río.
Nace el temor a perderte
y apenas dura un segundo
en la corriente de tu mirada.
Como pez asomado a la orilla
yazco, vendaval, surcando estos mares,
donde paso yo la vida
asomado a tu cintura.
Soy bajel de espuma blanca
que en tu espejo se mira,
intensidad que mis ojos
de tus ojos deriva.
Ha llegado a ser obsesión
este volcán de pasión.
Curioso es el entendimiento
que no tiene consejero,
¿Que más puedo pedir yo?
!Sino quererte como te quiero!

Si yo matizo


Si yo matizo, y canto a las colinas

presentes en el tacto de tu piel,

te devoro, y disfruto de tu miel,

muriendo entre la pelvis de tus aguas.


Incandescente el fuego de tus ansias,

llevándome al infinito tropel

de tus besos con sabor aguamiel,

emborrachándome todos los días.


Te miro y resulta tan hechicero,

que mis ojos sollozan de placer,

armoniosa figura de lucero

que pintan los pintores sin saber

que los dioses se quitan el sombrero

para admirar a tan bella mujer.

Madre


Matriz que engendra

la vida del universo.

Quiero tus mañanas eternamente mías




Estoy tendida en la hierba

y miro al cielo.

Quizás en esta noche estrellada

me sueñes

y palpite tu corazón junto al mío

en la claridad de nuestra mañana.

¡Arrástrame amor mío, a tu sueño!

En el que me nombras

con tu voz más íntima,

con esa luz tan intensa

con la que me miran tus ojos.

Y llévame al maravilloso instante,

en el que mi cuerpo, tiernamente desnudo,

te desea y se agita, ardientemente;

esperándote en el lecho perfumado de tus ansias.

Poema

No me nombres

cuando esté callado.

Los versos no hablan,

si no los miras.

Mi poesía

En el pasado, ahora, en esta época,

has vestido de luz mi alma,

mi mente, mi cuerpo, toda yo.

Has enhebrado un collar de perlas blancas

sobre mi corazón de poeta.

Y yo, lo llevaré alrededor de mi cuello

hasta que se apague mi voz para siempre.

Tus manos.



Después de que el aire

acariciara dulcemente

mi cuerpo,

no tuve necesidad

de pedirle al viento

que besara mi boca.

El tiempo sin ti


El tiempo se vuelve un caos de peregrinaje,

por los laberintos cerrados de la soledad.

Aguanto sigiloso el cruzar de trenes,

por vías que subyacen recorriendo

caminos, caminos desesperados

al encuentro de tu boca.

Tengo ya necesidad de mecerme

en la cuna que lleva tu nombre.

Suave, cercana a mí, sin miedos,

caminando por los senderos

que me llevan hacia tu puerta.

Llevo mi espalda curvada

por trabajos que han mermado mis piernas

mi cuerpo, mi vida,

vida pobre, pero al fin y al cabo vida.

Quiero salir de esta encrucijada

que me tiene sorbido en tu recuerdo.

No es un sueño que vuelve noche tras noche, no amor,

es la dolencia del corazón

que poco a poco está muriendo por tu ausencia.

Mi voz angustiada, te llama,

por el aire, por los campos, por los ríos,

por las vertientes que lleva tu cuerpo.

Amor mío, escucha esta poesía,

cuando esté yo callado.

Y vuelve amor, que yazco

sobre la aurora blanca de tu alma.

Ya no veré la luz de tu beso


Me he quedado con el beso solitario,

el beso de mi muerte.

Me has robado ese sueño,

de las flores primerizas

y mi atuendo de hojas verdes de deseo.

Mis lágrimas…

han cegado mis ojos,

¡Ya no habrá más luz para mí!

Se la llevó tu mirada.

Esa luz que danzaba entre mis dedos

y tocaba como una campana

dulcemente el cielo.

Amor…sobre tu corazón

mi mariposa abrió sus alas.

Alas tiernas como tu sonrisa,

y yo, vestida como una reina

peinaba tu pelo, tu pecho,

tu cuerpo, tu beso.

Ese beso que me dejaste

en la tumba de mi almohada.

Tu presencia



Enmudeció de pronto su boca

cuando le vio por primera vez,

su imagen hecha presencia

en su alma de mujer.

Años enteros esperando

su piel en besos sorber

sus caricias y reclamos

en su cuerpo estremecer.

Él , la mira

Ella, sonríe

y sus corazones hechizados

bordan perlas sin igual.

Su encuentro

¡Ay! Ese encuentro,

se hace amor

como un cuento,

una historia,

un principio... sin final.

El arcón viejo




Soy ese arcón viejo,
carcomido por los años,
alojado casi sin vida
en una habitación umbría.
Ése que se encuentra
en el rincón del olvido.
Solitario, abandonado sin piedad.
Dentro de mi ser
llevo tesoros escondidos,
cartas silenciosas, arcanos sueños.
Presencia de recuerdos,
tristezas, alegrías,
pero todo ello oculto
en el rincón del olvido.
Aunque de algo estoy seguro…
cuando mi corazón calle
y sea demolido,
mi interior seguirá hablando.

 

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