Amemos un sueño
pero amemos los dos juntos
porque solo al despertar
se hará eterno.
Recogió la ropa
y se fue calcinando
palabras agudas, sentidas…
quizá, de otros tiempos con lluvia.
Recorrió hasta el infinito
la implacable verdad de su cuerpo,
y con desmedida
se arrojó a la noche.


El caballero duerme en el ventanal de la desesperación.
No quiere despertar siempre con la pena en su costado.
Hondos son sus pesares, cubiertos de musgo y pan.
Vaga solo en busca del amor.
Cubre el mar con su sombra solitaria.
Atormentado, aúlla en noches de hielo,
y busca ,caído en cualquier esquina,
el refugio de esos ojos de cielo
envueltos en pies de lluvia.

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