
El caballero duerme en el ventanal de la desesperación.
No quiere despertar siempre con la pena en su costado.
Hondos son sus pesares, cubiertos de musgo y pan.
Vaga solo en busca del amor.
Cubre el mar con su sombra solitaria.
Atormentado, aúlla en noches de hielo,
y busca ,caído en cualquier esquina,
el refugio de esos ojos de cielo
envueltos en pies de lluvia.